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miércoles, marzo 18, 2009

EIGER. RUTA DE LAUPER.




Unos pocos años antes de que Lagarde ,Segogne et Lepiney, tras un error en el itinerario, durante el ascenso a la Aiguille du Plan, trazaran una increíble vía por su cara norte (corría el año 1926) viéndose obligados a tallar centenares de escalones y el gran maestro Armand Charlet firmara "Le Nan Blanc" a l´Aiguille Verte (1928), o los hermanos Shmid surcaran la cara norte del Cervino (1932). Recordemos que los crampones con puntas delanteras fueron puestos en juego por vez primera allá por 1932, gracias a la inventiva de Laurent Grivel, y tardaron casi una década en ser adoptados por el alpinismo de vanguardia; circulaba por las altas tierras de Berna un heredero del pionero más grande del Oberland, Christian Almer. Al igual que su antecesor, Hans Lauper es autor de más de una veintena de primeras de altísima calidad, nortes a la Jungfrau, Mönch, Karm y otros significativos “cuernos” de los alpes Berneses, más su obra maestra fue la extraordinaria línea que a lo largo de 1800 metros recorre la cara noreste del Eiger.




Pues bien, antes de que el magnífico helero superior de la ruta desaparezca, aun existe alguna posibilidad de realizar esa bellísima ruta.
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Gletscherschwund begünstigt Zerfall




El arranque natural para realizar la ascensión es la aldea de Grindelwald, desde la que se nos ofrece una apasionante vista de la actividad a realizar. Tal y como están las cosas con el tiempo y las condiciones en las paredes alpinas, las clásicas recomendaciones respecto a las fechas de realización más adecuadas quedan bastante desvirtuadas hoy en día, aunque el carácter glaciar de gran parte de la ascensión hace que las mejores opciones se den a principios de verano pudiendo llegar hasta julio, si se da un buen año.




La ruta fue abierta en el año 1932. Inglaterra detenía e internaba a Ghandi y a Patel, el Graf Zeppelín iniciaba una línea con Sudamérica, mientras el nazismo ascendía inexorable en Alemania. La aviadora Amelia Heart cruzaba el atlántico, aterrizando en Irlanda y nacían Carlos Saura y Milos Forman.





La pared norte del Eiger, la Eigernordwand es una gigantesca concavidad flanqueada por la arista oeste y un marcado espolón que la delimita hacía levante. Dicho espolón fue utilizado por Messner para trazar su ruta que en la parte superior enlaza con la vía Lauper. Ésta, arranca a la izquierda del filo del mismo por unos marcados campos de nieve.



Otra opción, si estos no se encontraran en buenas condiciones(caídas de piedras si hay poca nieve) es entrar por la derecha, casi en el mismo filo del espolón, por terreno bastante asequible III+, para ganados unos trescientos metros realizar un flanqueo a la izquierda retomando los campos de nieve que en ese punto tienden a estrecharse hasta convertirse en canales.



A partir de este punto hay que ascender siempre con tendencia a la derecha en busca del gran campo de nieve superior, la dificultad máxima en roca no sobrepasa en ningún caso el IV+.

Los campos de nieve de la Lauper son una de los joyas de los Alpes, de una belleza sin igual, colgados literalmente sobre los valles de Grindelwald. Normalmente se encuentran en buenas condiciones, esto se debe a su situación y a la propia disposición de la montaña. Mientras que para la escalada de la clásica norte, los vientos fohërn representan una dificultad añadida, avalanchas, desprendimientos, caídas brutales de las temperaturas, la ruta Lauper se ve favorecida por la innivación, la pendiente, sin ser extrema, facilita que este aporte sea regular y el viento hace el resto.

La máxima pendiente que estos neveros alcanzan es de 60º, aunque debido a la regularidad de las rampas no se llegan a apreciar de manera impactante. Lo que si resulta espectacular es la balconada que se abre a los pies de los crampones del alpinista.

Durante más de quinientos metros, recorreremos estos fantásticos toboganes hasta alcanzar los últimos metros de la arista Mittellegi. Y alcanzar esta cumbre emblemática y extraordinaria.


Al fondo el elegantísimo Finsteraarhorn.



El material a emplear, el habitual para una escalada clásica de esta envergadura. Si se asciende con dos piolets y asegurando los tramos helados, con media docena de tornillos de hielo es más que suficiente. Para los tramos de roca un buen juego de friends, cintas y lazos, al llevar piolet maza, si se deslizan dos o tres pitones y un par de birras en la mochila del compañero, tampoco pasa nada (al menos hasta que se entere) Por ir tranquilos, puesto que la dificultad en roca es bastante asequible IV. Lo que si es de suma importancia, como siempre en el Oberland, es estar en buena forma, son 1800 metros de subida y otros tantos de bajada por el flanco Oeste. EL horario de subida habitual oscila entre seis y diez horas, la diferencia entre ganar 200 o 300 metros a la hora.


El descenso, por la Oeste:

De izquierda a derecha: Arista Mittellegi, Lauper, Cara Norte, Arista Oeste y Arista al Mönch.



En suma, otro buen homenaje.






............Alfredo Íñiguez...2006

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